Domingo 6 de Junio de
2004
''Otro domingo más de la semana, otro
domingo más del mes, otro domingo más del año en el cual me siento arruinada
internamente.
Quisiera que pasara el tiempo rápido
para curar las heridas, pero el tiempo no pasa cuando lo necesito. Las personas
tampoco colaboran para que esto mejore, al contrario, muchas de ellas ayudan
para que mi situación empeore.
Hay días en los que vivo una gran confusión
dentro de mi cabeza, en mis propios pensamientos. No dejo de pensar en lo que
fui, en lo que soy y en lo que seré mañana. Otros días, en donde relativamente
me siento bien, donde no inundan los problemas y parece que todo ha mejorado,
pero es simplemente un engaño.
Soy consciente de que todo el mundo
afronta distintas realidades con sus diferentes problemas, pero yo no soporto
más los míos. La sociedad generalmente cuando no es capaz de superar los obstáculos
en la vida, piensa en suicidarse. Pero para mí esa no es la solución, la mejor
solución es seguir manteniéndose firme y esperar a que el caos termine.
Sé que terminará, estoy segura de eso.
Solo hay que creer en nosotros mismos y buscar distintas alternativas para
disfrutar lo mejor posible el día.''
Aquella fue la carta que encontré en
el cajón del escritorio, sin más ni menos, esas palabras explicaban un gran
sufrimiento que no se podía remediar. Guarde la carta que se alojaba dentro de
un sobre blanco, la deje como estaba antes de leerla y cerré el cajón. Regrese
a la cocina, me preparé un té y me senté a contemplar el fuego de la chimenea.
Por dentro yo me cuestionaba, ¿qué habrá sucedido para que tenga ese dolor inmenso
en su corazón? entonces por un momento me olvide de todo lo que me rodeaba, de
todo lo que me formaba mi identidad, de todo el universo…
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